XXII-el zurdo y el cine

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Ir al cine para el zurdo es un acto de compromiso militante. Como la Maga de Cortázar, que abandona a su bebé Rocamadour (y sí, Cortázar no le iba a poner Juancito al bebé)para ver “El Acorazado Potemkim”, y eso que llovía.

Pero hay cine y cine. Para que el zurdo se digne a ir al cine la película tiene que haber participado del Festival de San Sebastián y ganado la Concha de Plata o alguna otra. Para que el zurdo vaya al cine, éste tiene que ser audazmente [1] revolucionario. Tiene que ser cine serio.

Con mensaje.

Le está permitido al zurdo también asociarse a un cine club en los que se exhiben verdaderas joyas artesanales que no tienen cabida en los vulgares circuitos comerciales. El zurdo cree que esto pasa porque las masas, por supuesto que embrutecidas por el imperialismo, no entienden nada si no se las concientiza. Las masas, en cambio, con esa vulgaridad ignorante que suele caracterizarlas, opinan que las pretendidas joyas son una reverenda porquería inentendible y que si no tienen cabida en el circuito comercial es porque nadie las va a ver ni aunque regalen entradas en la puerta del cine. Entonces las masas, revolcándose en su moral de cerdos burguesa, se regocijan cuando Clint Eastwood salta sobre la pierna herida del indefenso psicópata asesino de mujeres [2].

O se emocionan (los más grandecitos) cuando John Wayne besa a la chica.

O aplauden (los más pequeños) cuando el Guasón se hace pomada contra el piso.

Es que las masas son tan primitivas que sólo ven películas donde hay un bueno, un malo y una chica. Como si el bien y el mal no fueran preconceptos de la clase dominante y como si la chica fuera la única chica.

Ahora disculpen, pero me voy a ver “Los Intocables” por octava vez.

HASTA LA VISTA, BABY

[1] Una película es “audaz” cuando tiene varias mujeres desnudas. Pero no es que sean babosos. Es arte, dicen. ¡Arte!Mmmm.

[2] He sido testigo presencial de cómo en esta escena de “Harry el Sucio” las masas vulgares aclaman la actitud abiertamente violatoria de los derechos humanos del Inspector Harry Callahan.

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