VIII- El zurdo no nace, se hace

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Esta repulsión hacia el laburo del zurdo no es absoluta. Incluso hasta hay zurdos que disfrutan trabajando: son los que laburan de zurdos, los periodistas, por ejemplo.

Tampoco es absolutamente cierto que el zurdo no trabaje por odio y nada más. El zurdo no trabaja, además, porque necesita tiempo para hacerse zurdo. Y no se piense que estoy exponiendo una crítica impiadosamente destructiva. Nada más erróneo. En esto sigo la más impoluta ortodoxia marxista.

Charlie el Infalible sostenía que los llamados derechos naturales o la naturaleza del hombre vigentes en las sociedades capitalistas no eran más que prejuicios derivados de la filosofía de la clase dominante. Así, que un niño sea criado por sus padres no es natural, sino cultural. En una cultura proletaria bien podría ese mismo niño ser criado por el Partido. O como dijo una socióloga marxista (perdón por la redundancia) por TV, “la familia no es un padre y una madre sino una estructura protectora”.

Ahora bien, la sociedad occidental forma burgueses sin esfuerzo. Cualquier persona medianamente normal aprecia ser propietario de una casa, trabajar en lo que se le da la gana, comprar un auto o cambiarlo por otro mejor, tener una abuela que cocine buñuelos los días de lluvia y otros nefastos prejuicios por el estilo. Es más, sino fuera por Marx nadie se hubiera avivado de que estas cosas no son naturales sino nefastos prejuicios por el estilo.

Hasta el filósofo zurdo Henri Lefebvre reconoce que “para el hombre a quien su vida, su experiencia o sus estudios no lo llevan a analizar el misterio del capitalismo, nada más claro y natural: hay dinero, riqueza, bienes, máquinas, gente que trabaja, otros que no trabajan, etc. Todo eso parece simple y claro a causa de su carácter familiar”.

Pero de esto se infiere como una conclusión de hierro que para que un hombre se dé cuenta que la casa que construyó con el trabajo de toda su vida debe quedar para el Estado y no para su hijo hay que educarlo…y francamente, hay que educarlo mucho.

Por lo que, siguiendo a Marx, si la cultura occidental no es natural, el socialismo tampoco.

Entonces el zurdo no nace, se hace.

Y hacerse zurdo cuesta.

Tiempo y plata.

“Incluso hasta hay zurdos que disfrutan trabajando: son los que laburan de zurdos, los periodistas, por ejemplo”.
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